El modisto presentó
el 22 de febrero su último desfile, una retrospectiva de
sus mejores modelos. Yves Saint Laurent dio por cerrada su historia
en las pasarelas con sendos besos a dos de sus musas, Laetitia
Casta y Catherine Deneuve, ambas vestidas de esmoquin negro, como
él.
El lugar elegido para esta despedida, en la que participaron algunas
de las más célebres top models de la historia Saint
Laurent, como Jerry Hall, Naomi Campbel o Claudia Schiffer, fue
el Centro Georges Pompidou, en cuyo patio de entrada se instalaron
podium y gigantesca pasarela. Por una noche, el famoso Beaubourg,
de radical arquitectura tecno, adoptó la imagen de la máxima
elegancia, fabricó una impresionante entrada de terciopelo
rojo para acoger a sus famosos invitados e inscribió las
siglas del modisto en dos versiones, una clásica y dorada
y otra, más juvenil, en neón luminoso.
Algo más de 1.500 invitados presenciaron en directo el
desfile, principalmente potenciales clientas y celebridades del
mundo de la política, la música o el arte.
Poco a poco, durante más de una hora, Saint Laurent fue
desgranando los momentos que marcaron su historia y con ella la
de la indumentaria femenina de buena parte de la segunda mitad
del siglo XX, del vestido trapecio al esmoquin, la sahariana,
el chaquetón o el traje pantalón. El invierno del
79, inspirado en España, el del 76, en la ópera
y el ballet rusos, o el del 77, en China, fueron algunos de los
pases más aplaudidos de la noche
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