Aunque los restos arqueológicos más destacados
por su monumentalidad corresponden a época musulmana,
el yacimiento de Los Almadenes demuestra que Cieza estuvo
habitada desde el Paleolítico Inferior.
Las pinturas rupestres halladas en unas cuevas del barranco
de Los Grajos (unas mujeres bailando frente a un hombre)
nos remontan al magdaleniense final, mientras que el Neolítico
está representado en la cueva
de La Serreta y la Poza de Francia.
Asimismo, en el Cerro del Castillo se han detectado diversos
asentamientos pertenecientes a la Edad del Bronce, Cultura
Iibérica y tardoromana (siglos IV y VII d. de Cristo).
Ya se ha referido que durante la dominación romana
se construyó la calzada Carthago-Nova / Saltigi, así
como algunas acequias de largo recorrido y las fortificaciones
del Castillo, Beatas y Molbax, uno de los asentamientos más
relevantes de la Región. En realidad, Cieza fue capital
del Valle de Ricote y enclave estratégico codiciado
que alcanzó su mayor protagonismo y esplendor durante
los siglos XII y XIII.
La alcazaba árabe, situada en lo más alto del
cerro, dominaba la medina y controlaba la vega alta del Segura.
En la fortificación destaca por su envergadura una
torre dividida en dos alturas, con la entrada y saetera en
el piso inferior, cuyas defensas de mampostería se
adaptan al terreno. En el interior hay un amplio aljibe.
Las campañas de excavación realizadas en el
poblado hasta el momento se han centrado en una de las manzanas
para extraer información de un área representativa
de todo el conjunto, no descartándose la posibilidad
de restaurar una de las viviendas. Siyasa es el mayor asentamiento
hispano musulmán conocido, cifrándose en torno
a unas 300 viviendas.
En el Tratado de Alcaraz (1243) el arráez de Cieça
admite ante el príncipe Alfonso la soberanía
de Fernando III de Castilla, comenzando así el período
de protectorado castellano que obligaba a los árabes
a pagar impuestos y a colaborar militarmente con Castilla
a cambio de que se respetasen su religión y sus costumbres.La
sublevación de los musulmanes de Siyasa por el inclumpliemto
de los acuerdos y los abusos de las tropas castellanas que
acompañaron a Alfonso X El Sabio a su llegada a Murcia
en 1257, dio lugar a la llamada Rebelión Mudéjar
acaecida entre los años 1264 / 66 que obligó
a Alfonso X a pedir ayuda a su suegro Jaime I de Aragón
para reconquistar Murcia.
Según Joaquín Salmerón, director del
Museo Arqueológico Municipal de Cieza, los días
17 y 19 de junio de 1272 Alfonso X El Sabio visitó
el Castillo y publicó un edicto para repoblar la villa.
Municipio romano y ciudad deitana, tras su florecimiento andalusí,
el Rey Sabio la cedió a la Orden de Santiago a cambio
de Abanilla.
El 24 de abril de 1281 se produce la permuta para contentar
al señor Rocafull de Abanilla, lo que favoreció
decisivamente a la Orden de Santiago que desde Segura de la
Sierra había extendido su dominio a lo largo del valle
fluvial del río.
La Cieza actual tuvo su origen al otro lado del río,
en un pequeño poblamiento surgido durante los siglos
XIV y XV, en las inmediaciones de la balconadura de El Muro,
tras la destrucción del Castillo en el año 1457.
Asolada en 1477 por los nazaríes que incendiaron la
villa, y saqueada en 1812 por los franceses en su retirada
hacia Valencia, 25 años más tarde la villa se
libera de la orden santiaguista.
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