Las primeras referencias de población se remontan
al siglo III antes de Cristo, a tenor de los hallazgos arqueológicos
descubiertos en la Fuente de La Pinilla, pero la historia
de Fuente Álamo es la lucha de sus habitantes para
lograr la independencia administrativa, y las posteriores
represalías de los concejos de Murcia, Cartagena y
Lorca.
Aquellos pastores trashumantes que buscaron cobijo alrededor
de una rambla donde se alzaba un álamo y fluía
un manantial, solicitaron en 1634 a Felipe IV la declaración
de villa pero el expediente fue retenido por los citados municipios
que veían mermados sus territorios.
Carlos II firmó la Real Cédula el 5 de julio
de 1700, confirmando el título de villa y quince días
después se constituyó el Ayuntamiento, regido
por Gregorio Reyllo Fernández.
El término se formó con nueve leguas del municipio
de Lorca, seis del de Murcia y cuatro de Cartagena, pero el
litigo planteado por estos provocó la anulación
del derecho otorgado dos años antes. El desánimo
cundió en los escasos pobladores que se diseminaron
por el campo. La Constitución de 1812 dio paso a la
esperanza y, ocho años más tarde, la villa recobraba
su independencia. La condición agrícola y ganadera
de sus moradores que obliga a la dispersión, queda
de manifiesto a mediados del siglo XVIII por la existencia
de una docena de ermitas.
El nuevo municipio vivió años de prosperidad.
En 1839 se crea el mercado de ganados, en 1844 se construye
el ayuntamiento y en 1872 se instala en el mismo edificio
el Juzgado. En 1966 se concedió a la villa el título
de Muy Noble y Muy Leal por la generosa acogida dispensada
a los prisioneros supervivientes del vapor 'Castillo de Olite',
hundido en Cartagena en 1939.
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